Una pareja fue a la plaza. Ambos, tomados de la mano, estaban viendo como un grupo de señoras daba vueltas en ella. El hombre se dirigió hacia esa ronda, en cambio la mujer divisa otra ronda y fue hacia ella.
El hombre buscaba a alguien en especial en la ronda. Las señoras ni se percataron de su presencia, a lo que se asemejaba a un acto propio de negación general, pero eso no le molesto, en cambio seguía buscando, hasta que su acción llego al fin deseado. Se puso al lado de una señora que lucía una pollera color crema, que le llegaba pasando las rodillas, una camisa blanca que era cubierta por un saco también color crema, y un pañuelo blanco cubría gran parte de su cabeza, dejando la frente al descubierto.
Con un gesto amoroso y sin detener su caminar, poso su mano sobre su mejilla, pero la mujer pareció no sentirla, o al menos eso creía.
Mama, soy Martin, dijo el hombre, Quiero que sepas que estoy bien en donde me encuentro. Estoy con Ángela, por lo menos eso no pudieron evitarlo. Quiero que sepas que te agradezco todos estos años de lucha y de amor que me profesaste. También quiero decirte, que de algún modo, yo, junto con Ángela, forjamos nuestros destinos y no nos arrepentimos de haberlo hecho. Mama, yo soy lo que dicen ellos, yo soy un terrorista por creer que se podía hacer algo por el otro, yo fui responsable de profesar mis ideas y defenderlas a toda costa. Mama, yo hice también cosas muy malas para defenderlas, porque creí que era lo correcto. Yo soy eso y mucho más. Te agradezco que me hayas entendido y que aun sin estar en este mundo, me sigas apoyando, que me sigas humanizando, a pesar de mis aciertos y mis errores, que me consideres ángel y demonio, y me alegra saber que lo bueno que deje, fue mi recuerdo, tanto en la familia como en vos. Mama quiero que sepas que así como vos me recordas y me seguís buscando en este mundo, en el otro nos encontraremos y dejaremos de lado el dolor para darle paso a la alegría. Mama, dijo deteniéndose mientras las otras señoras seguían caminando y lo atravesaron, Te quiero mucho.
La mujer, aun sin detener la marcha, expreso, Te quiero mucho Martin, y cuando decidió darse vuelta para verlo, solo estaban sus compañeras de lucha, que sorprendidas por el comentario y por el aspecto que mostraba su rostro le preguntaron si se encontraba bien.
Mientras la ronda de Martin se detenía para auxiliar, de alguna manera, a una de sus compañeras; la pareja de él habría localizado a una integrante de la otra ronda, que a pesar de estar vestida con un traje color crema, como la madre de su marido, esta no llevaba un pañuelo en la cabeza, sino una foto de una chica, que a su vez se distinguían unas fechas y un pedido. Se puso al lado de ella y le dijo, Mama, soy Ángela. Quiero agradecerte todo lo que estás haciendo por tu nieto Rodolfo Ernesto, a quien pude tenerlo solo unas horas antes de que me lo sacaran. Siempre quise seguir tu ejemplo, ya que para mi sos la mejor de las madres, y estas siendo nominada a la mejor de las abuelas. Tu lucha me demuestra con creces que sos una heroína. Nunca bajaste los brazos, y aun en los momentos más fuertes de incertidumbre y dolor, seguís por tu nieto, mi querido Rodolfo Ernesto. Todavía me acuerdo como pegaste el grito en el cielo cuando te dijimos que Martin y yo le queríamos poner ese nombre. Me acuerdo tu intento por convencernos de ponerle otro, y de la risa que nos causo. También me acuerdo de cómo lloraste cuando te enteraste que habían agarrado a Martin y el miedo que te agarro por mí. Aun sabiendo lo que nosotros pensábamos del gobierno, cosas que hizo Martin y que yo apoye, nunca dejaste de amarme. Siempre guardaste esa imagen intachable sobre mí, aunque ambas sabemos que no es tan así. Te quiero. Sos el ejemplo de la mujer que quería ser, de la madre que hubiera sido de haber podido estar con mi hijo. Gracias por todos estos años de esfuerzo y quiero que sepas que estoy bien, estoy con Martin. Sabía que nos íbamos a volver a juntar, ni ellos pudieron separarnos. Te quiero mucho mama.
La mujer, aun con el cartel en la mano, empezó a llorar desconsoladamente y dijo, Te quiero mucho Ángela. Al ver esta escena, la ronda de Ángela se agrupo alrededor de la mujer tratando de consolarla.
Cuando Ángela termino de dar su mensaje, se unió a Martin y se tomaron de la mano. Sé que es doloroso, dijo Martin, pero creo que es la única manera de dejarlas un poco más tranquilas y de darles consuelo. Ángela asintió con la cabeza, Lo sé, dijo mientras ambos caminaban, Y estoy de acuerdo con vos. Se lo debemos por tantos años de amor.
Ambos se fueron caminando y atravesando a la gente, que ni se percataban que había una pareja caminado entre ellos.
Este es mi homenaje a quienes no están… Por la JUSTICIA, la MEMORIA y NUNCA MAS…